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Ciclo lunar

La Tierra, nuestro planeta, tarda un año en girar en torno al Sol.
Acarrea durante su viaje a su satélite natural: (…) La Luna (…), la que gira en torno a la Tierra en un poco menos de un mes.
La Luna está iluminada por el Sol pero, al desplazarse, no la vemos nunca de la misma manera.
Acerquémonos a la Tierra (…) y fijémonos en la Luna contando los días.
En el día “1”, la Luna se encuentra entre nosotros y el Sol. (…)
¡No la vemos!
Esto es normal porque nos muestra su lado obscuro. Su cara iluminada se encuentra del otro lado.
Además, sobre la Tierra, es de día. El cielo está iluminado por el Sol. 
Es la “Luna Nueva”. (…)
La Luna se desplaza lentamente sobre su órbita y, luego de 2 o 3 días, comenzamos a ver una pequeña parte de su cara iluminada.
Es la Luna Creciente. (…)
Los días y las noches se suceden y la región iluminada sigue creciendo.
Aproximadamente 7 días después de la Luna nueva, la mitad de la Luna es visible desde la Tierra.
Nos encontramos en el “Cuarto Creciente”.
Las noches siguientes, la porción iluminada continúa creciendo y la Luna es claramente visible en el cielo nocturno.
A esta etapa del ciclo lunar se la llama la “Luna Gibosa Creciente”.
Alrededor del día 14, o más bien (…) durante la decimoquinta noche, el Sol se sitúa detrás de nosotros. Es el momento de la Luna Llena, en que la totalidad de la cara iluminada de la Luna es visible desde la Tierra.
La Luna es entonces muy brillante en el cielo nocturno. Ella es incluso más brillante que las estrellas, pero no es una estrella. La Luna sólo refleja hacia la Tierra la luz que recibe del Sol. 
Su revolución en torno a la Tierra continúa. Su brillo disminuye entonces … vista desde la Tierra.
Luego de tres semanas desde el comienzo del ciclo nos acercamos al Cuarto Menguante.
No se debe confundir el Cuarto Creciente con el Cuarto Menguante.
(…)
En algunos días, la Luna se encontrará de nuevo en su punto de partida para comenzar otro ciclo de 29,5 días.
A estas distintas vistas de la Luna desde la Tierra se les llama las fases de la Luna.
Este ciclo lunar, que no cambia, le permitió al ser humano ubicarse en el tiempo. Se encuentra al origen de todos nuestros calendarios.